1
Ciudad turística, exterior, día.
Los clientes que quieren comprar han visto las 3 propuestas que les hacemos, y parecen decidirse por una. Quedamos en llamarnos por la tarde, porque hacen una oferta por ella. Al llegar a la inmobiliaria contactamos con nuestro enlace, que nos explica que la propiedad es ilegal de alguna manera, algo que no nos dijo antes de enseñarla. Cuando nos ponemos al habla con los compradores, nos cuentan que han visto más cosas con otra gente y que no se deciden. Parece que van a optar por otro apartamento, justo en la zona en la que les he aconsejado que no compren. Se supone que son amigos nuestros, amigos de la chica nueva que ahora trabaja en la oficina, que confían en nosotros.
El resultado nos confirma que nos engaña el propietario y nos engaña el comprador.
2
Irlanda
El organizador de la feria de Tullamore, a la que se supone que vamos a nuestro stand, nos ha cambiado de posición sin avisar, y no da señales de vida cuando le pedimos que nos coloque en otro sitio. Consigo hablar con él y queda en llamarme, pero no lo hace. Dos días antes de coger el avión aún no tenemos avión, ni stand, y los del hotel quieren la confirmación de la reserva. Se supone que somos los españoles los que tenemos fama de informales.
3
La calle delante de la inmobiliaria
Él coge a los niños y se los lleva. Ella llora, y la niña mayor también. Me miran a mí, como si yo pudiera hacer algo. Son mis amigos, pero yo no soy Dios. Lo he intentado, pero alguien tiene que poner algo más de su parte.
Dicen que he cambiado, pero simplemente me he salido del juego, porque yo sólo puedo perder, y más en estas cosas. El niño no acierta a mirarme. Ellos, por separado, quieren hablar conmigo, pero yo ya no tengo palabras. Mi compañero me dice que no me meta donde no me llaman, pero ellos me llaman.
Aunque ahora ya no estoy.
4
Interior, noche.
Suena el teléfono. Es mi mujer: el niño no quiere irse a la cama. Le regaño desde lejos. Me dice que vale, que se acuesta, y me cuelga cuando estoy a mitad de despedida.
5
Interior, noche.
Vuelvo a revisar el cortometraje, mi trabajo de los últimos 3 días: todo, desde el guión hasta el montaje. Me gusta el resultado final, aunque sé que ninguno de los que salen en él se va a quedar contento con lo que le cuenta a la cámara. Dos días de rodaje, uno de post-producción. Bastante bien ha quedado para el tiempo que me dieron cuando pidieron ayuda, el viernes. “Tenemos que entregarlo listo el martes por la mañana“, dijeron, y yo me he pasado el fin de semana sin descanso.
Cuando le puse la música me entraron ganas de coger la cámara y lanzarme a la carretera, a grabar. Dejarlo todo, aunque fuera imposible.
6
¿Hasta que punto aquél que observa las imágenes puede permanecer ajeno a ellas? ¿Es posible mirar y no actuar? ¿Cómo se consigue permanecer inmóvil si sucede delante de nuestros ojos?
Cuando la esencia es el movimiento sólo puedes fluir, por más que sea tarde y otra vez estés cansado, tan cansado como para venir aquí sin fuerzas para contártelo.