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EL ATAQUE DE LA RELIGIÓN

Atacan a la astrología las 3 grandes religiones monoteístas de occidente: islam, judía y cristiana. Ambas prometen un paraíso final para los buenos y un infierno para los malos. Pero no siempre fue así.

La religión sumeria, origen de las demás, consideraba que al final de la vida los muertos iban a la tierra de no retorno, la de Nergal y Ereshkigal, un lugar polvoriento y lúgubre. Este mismo concepto está presente en la religión hebrea, en la idea del Sheol, donde se reunen los muertos en una existencia sombría. No es sino posteriormente cuando aparece la idea de una nueva vida mucho mejor, y de un juicio sobre los propios actos. En principio, sólo es válida para reyes y unos pocos elegidos, y poco a poco se va ampliando a toda la población.

En la religión egipcia tiene una gran importancia, con la figura de Maat pesando los corazones, y el culto funerario. Los hebreos también llegan a ella, y crean un verdadero infierno, la Gehenna. Igual sucede con el islam y la doctrina cristiana, e incluso con la religión zoroástrica iraní, de origen mucho más antiguo. También se acepta en la Grecia antigua, en el culto ateniense a Perséfone en los Misterios de Eleusis. Sin embargo, esta idea de Juicio Final, de la recompensa y el castigo definitivo para las almas convive simultáneamente con la doctrina de la reencarnación presente en las dos grandes religiones de la India, el budismo y el hinduísmo. De hecho, la doctrina de la reencarnación de las almas ha tratado de abrirse paso en las 3 religiones occidentales citadas:

- En el islam, los ismailitas pensaban en la futura aparición de una nueva religión universal, y admitían a gente de todos los credos. Los musulmanes drusos, que sobreviven en la actualidad, parten de la tradición musulmana, pero creen en la reencarnación.

- En la hebrea, la kábala medieval admite la reencarnación, incluso de las almas buenas en beneficio del cosmos, basándose en el Libro de Job, cap 33, versículos 27 y siguientes: "yo había pecado y violado la justicia, más Dios no me ha tratado conforme a mi pecado; ha librado mi alma de la fosa y mi vida vuelve a ver la luz. Ésto es todo lo que hace Dios, dos y tres veces con el hombre, con el fin de arrancar su alma de la fosa e iluminarla con la luz de los vivientes". Estas ideas están presentes en el Sefer Bahir, una pequeña obra cabalística basada en el estudio de la Biblia. Sin embargo, desaparecen al oponerse a ellas con fuerza la mayoría de los filósofos hebreos medievales.

- Por último, la idea de reencarnación también aparece en la religión cristiana en los cátaros o albigenses, rígidos ascetas y célibes, que creían en la reencarnación (transmigración de las almas), y que se mantuvieron desde el siglo IX de nuestra era hasta el XIV, en que terminaron de ser brutalmente exterminados por la Inquisición, que fue creada exactamente para ese fin, aunque luego tuvo muchos otros usos asesinos, intimidatorios o de censura.

La reencarnación como tal está estrechamente ligada a budismo e hinduismo. Y sucede que la astrología también está ligada a estas dos religiones. En el budismo tibetano, por ejemplo, los astrólogos son lamas, maestros espirituales a los que se les debe respeto. Y la astrología está profundamente arraigada al individuo, desde que se le hace su carta astral al nacer. La mayoría de los tibetanos consultarán a un astrólogo en varios momentos de su vida, o incluso anualmente. Igualmente sucede con el hinduismo. Por tanto, astrología y reencarnación son términos naturalmente unidos, y las 3 iglesias han estado luchando muchos años contra esa doctrina. La Iglesia católica, por ejemplo, introduce la condena de la astrología junto a las prácticas adivinatorias, echar las cartas, leer la mano, hechicería, en su catecismo, cuando sabe perfectamente que no tienen ninguna relación.

Admitir la astrología es dejar una puerta abierta a la doctrina de la reencarnación, y ésto choca frontalmente con la teología católica, tras muchos años de perseguir y aniquilar formas de pensamiento divergentes. También existen unos claros motivos económicos, pero eso es mucho más largo de explicar: baste decir que la Iglesia Católica en España recibe más de 500.000 millones de pesetas anuales, de los que sólo 15.000 provienen del Impuesto sobre la Renta. El resto, 485.000 millones de pesetas cada año, lo ponemos entre todos nosotros. Con ese dinero, y en un solo año, se podrían pagar las Cartas Astrales de todos y cada uno de los 40 millones de españoles.

Dioses mesopotámicos
La diosa egipcia Maat
Santo Domingo y los Albigenses, óleo de Berruguete representando una instructiva y edificante quema de libros. Este buen hombre fue el creador de los dominicos, que fueron los responsables encargados de la Inquisición
Quema de herejes, óleo de Berruguete. Véase arriba a Santo Domingo de Guzmán, primer inquisidor.
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