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LEO
Es un signo de FUEGO, FIJO y EMISOR, regido por la Sol, y con ausencia
de Urano. Por ello es como una hoguera que arde en un mismo lugar, emitiendo
calor, pero sin movilidad ni apertura a los cambios. Curiosamente, a pesar
de la ausencia de originalidad, nunca gusta de pasar desapercibido: si
pasas al lado de una hoguera, debes reparar en ella, y más mientras
más grandes sean sus llamas. Leo no se preocupa por ser original,
ya que está convencido de que recibe atención por sí
mismo, es el Sol, orgulloso y distante, que derrama sus rayos generosamente
sobre el mundo. Igual que siempre te prestará su apoyo y su generosidad
si te encuentras entre sus allegados, te dejará de lado para siempre
si lo criticas o lo pones en evidencia en público. Es el rey, pero
nunca tendrá problemas en bajar al bar de la esquina para traerte
un café, o te preparará una comida rápida si hace
falta. No admite las críticas, y menos aún si se le presiona
en alguna dirección determinada: el jamás hará nada
porque lo diga nadie. Aunque aparente lo contrario, escucha los consejos
y los reproches (siempre en privado), y éstos casi nunca caen en
saco roto, pero jamás te lo hará saber: parecerá
que simplemente te oye por deferencia, pero que sus decisiones siempre
las toma él. Y así es, en efecto, pero después de
valorar en privado todo lo que le has dicho, tratando de eliminar de su
vida el más mínimo gesto de debilidad. El Leo odia la debilidad,
pero es en sí mismo: siempre está dispuesto a cobijar bajo
su manto a los débiles. Y este fuego fijo que arde y llama la atención
cae con demasiada facilidad en el orgullo y la vanidad, lo que le lleva
a ser blanco fácil para las adulaciones. Odia estar en una reunión
y pasar desapercibido. A veces, todo este potencial permanece latente,
a la espera de una situación propicia en la que mostrarse tal como
es. Así, un Leo aparentemente silencioso y sin ningún deseo
de llamar la atención, puede volverse el más arrogante de
los humanos en cuanto consigue un buen empleo, o incluso una pareja estable.
Siempre que se respeten sus derechos, será la más entregado
de las personas hacia los que quiere. Y, como el Sol es su distintivo
natural, ama como nadie la mañana, levantarse temprano, y es raro
que se despierte de mal humor: el calor del nuevo día es suficiente
terapia para él. Y, como todo rey, está muy apegado a la
tradición. La ausencia de Urano le hace ser muy conservador y aferrarse
a las antiguas estructuras, que le aportan la solidez que necesita como
signo fijo. Ningún cambio será brusco, y tampoco se preocupará
por ser excesivamente individualista. Ha nacido Leo, y el mundo le necesita.
¿Para qué más?
Saliendo del cascarón: el
polluelo Leo se dirá, con cierta indignación: "¿eh?
Pero, ¿qué hago yo aquí dentro?... No puede ser".
A continuación rompe el huevo con un golpe seco y sale. "Señores,
aquí estoy".
Virtudes principales: Generosidad,
apoyo, entrega, calor humano.
Defectos principales: Orgullo,
arrogancia, inmovilismo, conservadurismo.
Aspecto físico: La
característica fundamental de Leo salta a la vista por su forma
de saludar: no da simplemente la mano o dos besos; te saluda con todo
el cuerpo, o te ENTREGA (con mayúsculas) dos besos. De cualquier
forma, notarás que despide calor, energía, y que su saludo
no será uno más de tantos.
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