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CANCER
Es un signo de AGUA, CARDINAL y RECEPTOR, regido por la Luna, y con ausencia
de Saturno. Por lo tanto es emocional y de mando, cambiante a nivel emocional
como el planeta que lo rige, y que posee una sensibilidad y una capacidad
innata para recibir información de los demás. Al ser Cáncer
el representante del instinto de supervivencia, incluye la nutrición
entre sus preocupaciones más importantes, tanto la suya como la
de su entorno, lo que no se refiere al disfrute de la comida como Tauro,
sino a la seguridad de que no faltará. La Luna representa el principio
materno, y es lo que hace que este signo tenga tanta relación con
la maternidad, lo que suele favorecer que se cree una imagen especialmente
idealizada de su propia madre. La vulnerabilidad emocional que presentan
los signos de Agua es en Cáncer donde encuentra mejores armas para
su protección, ya que se trata de un signo Cardinal y, por tanto,
relacionado con la energía y el mando, además de ser, como
hemos dicho, el representante del instinto de supervivencia. Por ello,
y aunque aparentemente parezca débil, es, sin embargo, el más
invulnerable de los signos del Zodiaco en lo que se refiere al exterior.
Así, las circunstancias de la vida hacen que, tras sufrir en carne
propia todos los pequeños dolores y desengaños de la vida,
y verse tan absolutamente abrumados por ellos, aprenden a reservar su
fragilidad para sí mismos, por lo que se convierten en su peor
enemigo, pero levantan hacia el mundo de afuera una poderosa muralla que
no tiene fisuras y para la que poseen unas capacidades innatas: es indestructible.
Y no sólo por el extraordinario magnetismo lunar que tienen todos
los Cáncer, receptivos sin contemplaciones a cualquier forma de
afecto o demostración emotiva, sino porque la ausencia de Saturno
favorece su falta de límites y estructuras, y eso, en el plano
emocional, suele significar que "todo vale". Así, nos
encontramos a una persona que se mueve sin dificultad entre la receptividad
magnética que desarma, la aparente vulnerabilidad que provoca complejo
de culpa, y la energía autoritaria que obliga a abandonar la lucha.
Cáncer nunca hace ascos a las lágrimas, la mirada magnética
o la acusación autoritaria, y la combinación de estos elementos
es un cóctel demasiado fuerte para el resto del Zodiaco.
Su desbordante imaginación a veces les supera incluso a ellos mismos,
y, si pudieran hacernos partícipes de sus fantasías, nos
encontraríamos ante un mundo maravilloso y dulcemente narrado,
en el que ellos creen desde niños. Es tanta su receptividad innata
que son capaces de detectar cuándo algo no anda bien, y de encontrar
la forma de hacernos saber que son partícipes de cómo nos
sentimos, y esa búsqueda interior de seguridad, de sentirnos a
salvo que todos tenemos, simbolizada por la Luna, encuentra siempre una
respuesta cuando se está en contacto próximo con una persona
del signo de Cáncer. Pero es esa misma búsqueda de seguridad
la que provoca el materialismo del signo, para el que las posesiones materiales
o el dinero no representan, como sucede con Tauro, su propio valor, sino
la sensación inconsciente de encontrarse a salvo, seguros y preparados
para el futuro. El Cáncer teme a la falta de alimentos más
que a ninguna otra cosa, y hará todo lo posible por evitarla: acaparar
comida, dinero en el banco o en propiedades, para que nunca tenga que
repetir aquel famoso juramento de "nunca volveré a pasar hambre".
Saliendo del cascarón: el
polluelo Cáncer se diría: "¡qué bien se
está aquí, calentito!. Quizá debería salir...
Bueno, pero ésto es muy confortable, y todavía hay alimento
de sobra... Debería salir... Bueno, un día de éstos
lo voy a hacer, y luego vuelvo. Claro que mi mamá debe estar ahí
fuera... mamá... ¡Mamá, ven!".
Virtudes principales: Sensibilidad,
comprensión, afectuosidad, entrega.
Defectos principales: Materialismo,
irracionalidad, cambios de humor.
Aspecto físico: La
característica fundamental de Cáncer suelen ser los rasgos
redondeados, además de un influjo magnético que emana de
algún lugar de su físico o su personalidad, que provoca
la sensación de encontrarse en un cómodo hogar en su presencia.
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