Marsh returns!

Rob me ha confirmado que viene el 19 de septiembre. No por mucho tiempo, dos semanas. Rob es Riz, mi hermano en la música y el otro 50% de Marsh, el grupo con el que compusimos más de 130 temas en el año y pico que nos entregamos por entero al teclado y los micrófonos.

Hoy estaba acordándome de él, especialmente el día que, harto de no encontrar un trabajo en condiciones, se volvió a Inglaterra. Montamos un concierto de despedida y vinieron 8 personas, nuestro peor registro, y eso que fue nuestra mejor actuación: tuvimos un coro de dos chicas y dos vientos, una trompeta y un saxo. Pero era agosto, y la gente anda completamente liada con otros temas de más interés que un concierto.

Y aunque intentamos que la música fuera nuestra vida, compusimos para gente que nos engañó, o movimos el material como buenamente pudimos, todos nuestros esfuerzos no llegaron a ninguna parte, y tuvimos que rendirnos. Y eso que lo intentamos de mil maneras, pero todas equivocadas o incompletas: página web, mailing, actuaciones, contactos, distribución de nuestro primer CD, Long Time Coming… Todo para nada: no sé si seremos buenos músicos, pero fuimos muy malos vendedores.

El estudio, nuestro estudio, estaba desmontado por completo, sin el teclado, el ordenador o los micrófonos. Vacío. Quise subir a verlo porque tenía que despedirme de él. Era una simple habitación de adobe, en el piso alto de una casa de pueblo, donde nos moríamos de frío en invierno y de calor en verano, pero donde nos encerrábamos una vez por semana para hacer canciones. Y estaba allí, despidiéndose de mí como yo me despedía de él, sabiendo que estábamos renunciando a algo importante en nuestras vidas, en la mía de hombre y en la suya de habitación en la que suceden las cosas de los hombres.

Y a pesar de que pensamos en seguir componiendo a través del ciberespacio, lo cierto es que no hemos tenido posibilidad alguna: yo he tardado una barbaridad en conseguir la ADSL, y él aún no la tiene, así que nos contentamos con mandarnos algún tema nuevo que ha hecho cada uno muy de vez en cuando, porque yo ahora apenas compongo.

Pero hoy, cuando he terminado de escuchar unas cuantas canciones antiguas, de las que hicimos hace ahora año y medio, he comprendido que de nada vale pensar en lo que fue, sino en lo que puede ser, y lo cierto es que Rob llega el mes que viene y yo, aunque tengo una de las peores voces que conozco (empecé a cantar sólo para mostrar los temas acabados y poder ofrecerlos), aunque canto por necesidad, porque somos dos y uno no quiere cantar, tengo ganas de que nos volvamos a subir a un escenario.

Por primera y única vez en España (y en el resto del mundo), el Live Tour 2.006 presenta a Marsh, un día entre el 19 y el 30 de septiembre, y en algún lugar por determinar. Mañana o pasado iré a hablar con un par de locales de conciertos y a prepararse. Tendré que volver a reunir a la gente, entregar partituras, ensayar y aprenderme las letras, o casi, y otros asuntos, pero acabo de descubrir que tengo muchas ganas de hacerlo, y estoy seguro de que Rob también. Sin presión, sin dinero, sin tener que demostrar ni vender nada: el micro, el teclado, y a tocar como si fuera nuestro último concierto.

De nuevo.

3 Respuestas a “Marsh returns!”

  1. La noche de la iguana » Archivo del Blog » El showman Dice:

    […] Bien: la segunda perla es la que viene, la del concierto. A ver si alguien quiere seguir. Ya me he decidido a hacer el concierto, sobre todo porque Robert también quiere. Nos lo merecemos. Así que he buscado el CD de Marsh y carteles antiguos de los otros conciertos, y me he acercado a ver al dueño del local de moda por aquí. No estaba. Mañana veré a un amigo antes, que tiene varios locales, y después iré a verle. Así que se acerca la preparación de un concierto, lo que incluye buscar y reunir un grupo, darles material, buscar el sonido, el local, y aprenderse 18-20 temas. Y luego, claro está, salir a cantarlas. Pues sí, servidor. Con otros dos huevos, y van cuatro. […]

  2. admin Dice:

    Estaba corrigiendo precisamente ese trozo. Ahora ya no es así.

  3. admin Dice:

    La cuestión es que trabajo, tengo dos niños, y hay que encontrar tiempo para incluir en la agenda de actividades todas esas labores. El primer día, el corazón dijo sí al concierto, después de escuchar canciones de Marsh por primera vez desde hace tiempo.

    Hoy lo ha dicho el cerebro, el que hace el listado de las cosas por hacer y que, a las 12 de la noche, ha cogido el coche para hacer otra vez de manager, la labor número 1. Y a la espartana: Jesús me invitaba a una copa y a escuchar al grupo de jazz, el primero desde hace años. Pero no, nada de copas. No hay tiempo.

    En dos de los conciertos, el que estuvo pegando carteles por toda la ciudad (pegacarteles, labor número 16) fue el que hace de manager: “perdone, ¿puedo pegar este cartel? Es de un concierto”. Y hay serias posibilidades de que tenga que volver a hacerlo.

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