Urgencias

El viernes por la tarde era pre-concurso. Los días anteriores a la grabación de los dos programas infantiles son siempre la locura: concretar los cachorritos, recoger los premios, grabar a los que cuentan la historia… y, a veces, hasta el guión. Raro es el viernes que no falta la mitad de las cosas de la lista, y hay que hacer malabarismos para no acostarse más tarde de las tres: hay que dormir al menos 5 horas para no salir como presentador cadáver a pesar del maquillaje.

El caso es que me faltaba un personaje por grabar; además, medio guión estaba sin hacer, los libros-premio sin recoger, un concursante aún por confirmar, y una autorización que había que llevar en mano. Por último, había que hacer también toda la producción en papel (preguntas, cuestionarios, hojas de puntuación, etc).

Acababa de llegar de las clases de fútbol del niño: ha empezado esta semana. Era su parte del trato para seguir con el piano, y después del entrenamiento me entretuve con él, mi niña y los hijos de un amigo haciendo unos tiros sobre el césped, a porterías de verdad. Entonces sonó el móvil: “mamá“. Era mi padre.

- ¿Oscar? Soy papá.
- Hola, papá. ¿Qué le ha dicho el médico a mamá?
- Estamos en el hospital
- ?
- Le están haciendo pruebas a tu madre. Llevamos aquí desde las 3. Parece que está bastante mal.
- Voy para allá en cuanto llegue mi mujer.
- Sí, vente. Tú madre ha dicho “que venga Oscar“, aunque parece que tiene la cabeza un poco ida.
- Ahora nos vemos, papá. Estaré ahí sobre las diez y media.

Esta noche he estado también de guardia, sin dormir apenas unos minutos porque las sillas de la sala de espera de familiares no te dejan estar cómodo ni tumbarte. Las hacen así precisamente para eso, para que la gente no se acueste a dormir. Ayer me vine sobre las 5 de la mañana, y fue un milagro que pudiéramos grabar el concurso como siempre: apenas dos horas y media de sueño, todo sin hacer, pero salió.

Anoche, también de madrugada, me fui a Observación de Urgencias, donde tenían a mi madre intubada. Hasta ese momento nadie nos había explicado gran cosa sobre lo que pasaba. Salió una enfermera y le conté la situación: necesitaba noticias.

Al rato, apareció por la sala de espera de familiares, y me hizo una seña desde la puerta. Venía con una doctora. Mi madre tiene un problema en un pulmón, que no trabaja bien, y el dióxido de carbono se le acumula en la sangre. Estaba intoxicada, y por eso desvariaba y decía frases absurdas: por la tarde, durante las visitas, mi madre no nos reconocía, o empezaba a pedir socorro a voces. Con la vista perdida, conectada a varios tubos y una mascarilla de oxígeno, era ya una visión bastante dura de por sí, que se acentuaba con los gritos.

Esta mañana nos llamó el médico y nos explicó el resto de la situación. Lo que tiene mi madre es grave: estará bastante tiempo en el hospital hasta que el nivel de oxígeno en sangre sea correcto, y se haya eliminado el CO2. Después, tendrá que dormir siempre con mascarilla y maquina. Uno de sus pulmones no funciona.

Por la noche he vuelto al hospital, y ya la han subido a la habitación. Estaba con mi padre y mi hermana, y tenía mejor aspecto. La expresión de la cara se había suavizado, aunque seguía confusa y diciendo frases sin sentido de vez en cuando. Si es cierto lo que dicen, remitirá poco a poco.

Al menos eso.

3 Respuestas a “Urgencias”

  1. novinha Dice:

    Vaya, lo lamento. Espero que se recupere pronto. Muchos ánimos.

  2. GonzoTBA Dice:

    Un abrazo en estos momentos jodidos por los que, desgraciadamente, todos tendremos que pasar.

    Animo.

  3. admin Dice:

    Un millón de gracias a los dos. Mi madre es ya mayor, casi 80 años, lo que pasa es que se vino abajo en unos pocos días, y nos ha pillado de sorpresa. Parece que ahora está mejor, que le ha bajado el CO2, así que ahora empiezan las pruebas para saber hasta que punto está mal el pulmón.

    Un abrazo y gracias otra vez: ando un poco como zombi, durmiendo por la tarde y sin saber muy bien qué hora es cuando abro los ojos

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